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Eurocopa 2008 - Segunda Semifinal


Jueves, 26 de Junio de 2008

Estadio: Ernst Happel (Viena) – Austria

Árbitro: Frank de Bleeckere (Bélgica) Mal, pero ¿ha estado bien alguno?

Rusia 0 – España 3

(0-1) 50´ Xavi
(0-2) 72´ Güiza
(0-3) 82´ Silva


Es difícil definir lo sucedido hoy en Viena con palabras. Los que no han visto el partido no podrán nunca hacerse una idea, ni con lo que lean ni con lo que escuchen, ni siquiera con lo que vean después. El momento para verlo eran las 20.45, el día, un jueves, el jueves 26 de junio de 2008.

Pocas dudas antes del partido aunque si había algunas. Se decía que Rusia llegaba avisada tras la derrota inicial ante España por 4-1 en el primer partido del grupo, que venían de destrozar a los holandeses, favoritos a la victoria hasta ese día y que España no iba a saber rematar la faena.

Nada más empezar el partido vimos que Rusia quería jugar teniendo el balón. Seguramente esas fueron las instrucciones de su seleccionador, pero solo lo consiguieron durante tres minutos. A partir de ahí, España se hizo con la posesión del balón y comenzó a tocar y a tocar, empezaron a llegar a las inmediaciones del área rusa, empezaron a crear ocasiones, pero como si se tratase de los engranajes de un reloj, no terminaba de acoplarse bien el pase y el rematador, el último momento previo a la gloria. Faltaba afinar ese último instante. Se lesionó Villa y no se paró el mundo, simplemente fue sustituido por Cesc y a seguir. La primera parte se acabó sin goles, pero con la sensación clara de que las cosas se estaban haciendo bien y de que tarde o temprano cuadrarían las cuentas y que el último engranaje encajaría con el penúltimo.

En la segunda mitad, no nos hicieron esperar mucho. Primero una ocasión de Torres, preludio de lo que iba a ocurrir. Y ocurrió. Xavi completaba el plan a los cinco minutos y aunque los rusos siguieron intentando lo imposible, la sensación de que ahí acabó todo para ellos se adueñó de sus aficionados en las gradas y de su entrenador en el banquillo.

Los rusos estaban noqueados, pero faltaba el golpe final que tardaba en llegar. Se sucedían las ocasiones ante la impotencia del rival. Aragonés decide introducir cambios, quiere el partido y lo quiere ya. Retira del campo a Xavi y a Torres e introduce a Xabi Alonso y Güiza. Éste último, apenas cinco minutos en el campo, marcaba el segundo gol y enterraba definitivamente a la Rusia de Hidinks. De ahí al final, los rusos pedían la hora para no seguir sufriendo lo que se podía avecinar. Incluso el seleccionador de Rusia llegó a pedir clemencia al español. Antes de eso, llegó el justo premio de Silva en forma de tercer gol y con ello el éxtasis, la victoria asegurada, la final alcanzada.

La selección española se encuentra en estado de gracia, su juego por fin funciona y ha tenido que empezar a funcionar en la Eurocopa. Los inicios vacilantes de la fase de clasificación, allá por el 2006 quedaron olvidados y ahora, cuando debe, cuando toca, todo funciona. Alemania tiembla y Bekenbauer en el palco intentaba imaginar por donde ganar a España el domingo.

Fue una lástima no poder jugar hoy ya con los alemanes, a continuación de los rusos, que pase el siguiente, porque hoy, seguro que la victoria era roja.

El domingo espera Alemania. No pensemos en ellos con miedo que seguro que son ellos, tras ver lo de hoy, los que lo tienen. Que nos quiten lo “bailao”.

 

Claudio

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