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Galicia Calidade

Sí al final, la culpa es nuestra. Esa manía que tenemos de ponernos enfermos, de tener accidentes y sangrar por las heridas, va a ser culpa nuestra, que nos encanta pasar el día en el hospital esperando a que nos atiendan, que nos pone ver al personal de bata blanca, nos solaza que nos pinchen, nos manipulen partes que casi nadie ha visto, nos introduzcan cosas por sitios sonrojantes y dolorosos y nos tengan en pelotas sobre una camilla durante horas.

La culpa es del enfermo por insistir en ponerse enfermo. Los políticos bastante hacen con no ponerse enfermos ellos y cuando se ponen, no se les verá nunca por un hospital público, mezclados con la plebe que les vota, no se les verá en ninguna lista de espera entre nombres anónimos.

Un paseo por las salas del hospital. Es un día normal, lluvioso. Camas arrimadas a las paredes con enfermos a la espera de una habitación. Personas acompañándoles que en algunos casos se encuentran más incómodos que los propios enfermos. Pacientes necesitados de atención que llevan esperando en una silla más de 4 horas sin que nadie les mire ni les diga nada.

No es un hospital somalí ni de Bagdad, es una de las principales ciudades españolas, La Coruña (A Coruña, no se me enfade nadie), en el Complejo Hospitalario Juan Canalejo, que debe ser muy complejo y yo no lo entiendo: o sobran enfermos o faltan enfermeros, enfermeras y médicos. Y sitio hay, porque el hospital líder en transplantes tiene sitio pero no el servicio de urgencias donde ya no cabe un alfiler.

Vamos con algún que otro record: un paciente esperando ser atendido 20 horas. Al guinness con él, con la administración y con el responsable del hospital. Pero sí el anterior record ya era potente, este otro lo es aún más. Como si de una competición se tratase, en un momento dado había 60 pacientes pugnando por la misma cama. De lujo, al menos tenemos pacientes entretenidos.

La situación caótica se extiende al resto de hospitales gallegos. Y ¿de quién es la culpa? Pues de los enfermos. Primero porque según la administración se empeñan en acudir a urgencias cuando sus dolencias podrían ser atendidas en atención primaria. Pero esto ha sido así siempre, ya contaban con ello. Segundo, porque como cada vez somos más viejos, acudimos más al hospital por problemas propios de la edad y de la época del año. Que egoístas que somos.

¿Y no será que mientras que la demanda del servicio de urgencias ha crecido más de un 25 %, las plantillas de médicos y enfermería se han quedado estancadas y el espacio destinado a urgencias también? ¿No será, cómo dicen los sindicatos que se necesitan en Galicia al menos 150 nuevos médicos para los servicios de urgencias?

Mientras los desagradecidos usuarios de un sistema público de salud nos empeñemos en utilizar ese sistema de salud, las cosas seguirán igual. A lo mejor quieren que contratemos todos sanidad particular para que puedan ellos dedicar más tiempo a lo que realmente importa: inaugurar mastodontes dedicados a la cultura, sin ninguna utilidad aparente, como el de Santiago, y hacer publicidad de lo bueno que soy, lo bien que hago las cosas, como hace el vicepresidente de la Xunta a la menor oportunidad y con dinero que no es suyo. Que pena.

Claudio

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