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La Iglesia Roja

No se trata de una iglesia pintada de rojo, la estética católica no ha llegado aún tan lejos. Se trata de la Iglesia, con mayúsculas, Roja, situada en el barrio de Entrevías en Madrid, consagrada a San Carlos Borromeo.

En esa Iglesia, se celebran los ritos de manera diferente, como ejemplo, la Eucaristía se realiza con trozos de pan normal y consagrado. A esta Iglesia, acuden personajes de diversa condición, marginados, obreros, pertenecientes a minorías, jueces, inmigrantes, políticos, gente de la calle que se aleja de lo ortodoxo. La Parroquia de San Carlos Borromeo ha sido siempre ejemplo de solidaridad y trabajo en beneficio de los más necesitados.

Ahora sus párrocos ven como Monseñor Rouco Varela les exime de realizar el rito de la Misa (en otras palabras, les prohíbe realizarlo) y las instalaciones de la parroquia las ha destinado ahora el arzobispado a Cáritas.

Pero ni los párrocos ni los parroquianos se rinden y este domingo han celebrado misa en el patio, fuera de la iglesia, con minúsculas, con gente venida de todas partes de España e incluso desde el extranjero. Uno de los presentes era Leonardo Boff, brasileño, uno de los fundadores de la Teología de la Liberación, que acudió según sus propias palabras, a un lugar sagrado en cuyo entorno se ha producido una ola solidaria con los más desfavorecidos.

En torno a esta parroquia, y en palabras de sus párrocos, “se han ido creando grupos como el de Las Madres, Traperos de Emaús, Coordinadora de Barrios, Escuela sobre Marginación, Fundación Raíces...".

A la misa del domingo acudieron entre otros José Bono y Pedro Zerolo, católico el primero y ateo el segundo, en solidaridad con los párrocos y su actividad social.

La Iglesia Católica haría bien en potenciar este tipo de centros solidarios, que van muy de acuerdo además con su doctrina y con otras labores que realiza en lugares desfavorecidos del primer y tercer mundo. La Iglesia Católica ve enemigos por todas partes, eso raya en la paranoia. Cuando un grupo de párrocos consigue que en su iglesia se produzca el milagro de una masiva asistencia de fieles, quienes además se dedican en sus ratos libres o no tan libres, a trabajar por el bien de los demás, la Iglesia Católica debiera pasar de puntillas sobre el cómo y fijarse más en el qué.

Claudio

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