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Los cipreses mueren de pie

Cuando alguien de la talla de José Luis López Vázquez dice el último adiós a este mundo, uno tiene la impresión de que el actor madrileño es uno de esos personajes que nunca mueren y en todo caso, lo hacen de pie.

No era un galán y siempre le recordaremos con ese bigote suyo y esa carencia de pelo. No era Clark Gable pero que más quisiera Clark Gable haber tenido una décima parte del talento de nuestro paisano.

José Luis López Vázquez nació en Madrid en 1922, un 11 de marzo. Vivió toda la guerra y la postguerra en esta ciudad. Pronto, comenzó a relacionarse con el teatro. Al principio hacía un poco de todo, actor, decorador, incluso diseñador de vestuario. Eran los tiempos del teatro amateur, en el que todos sabían y debían echar una mano donde hacía falta. Después tuvo su debut profesional en el María Guerrero, lugar donde hoy 3 de noviembre de 2009, los titiriteros, los cómicos de la legua, los actores, los escritores, los artistas y hasta algunos políticos, le están rindiendo homenaje. Corría 1940 y hacía papeles en obras clásicas del teatro español.

Después pasó a formar parte de la compañía de teatro de Conchita Montes y Alberto Closas, los grandes de la época y de épocas posteriores. En 1946 tuvo un pequeño papel en “María Fernanda, la Jerezana”, marcando su debut en el cine, un debut que daría paso a más de 300 participaciones en películas y series de televisión.

Pronto empezó a codearse con los mejores, Fernando Fernán Gómez, Alberto Closas, María Asquerino, José Bódalo, la familia Caba Alba y los directores Luis García Berlanga, Juan Antonio Bardem y José María Forqué.

Sus primeros éxitos no tardaron en llegar, “Una muchachita de Valladolid” en teatro y en cine, en 1958, junto a Alberto Closas, Analía Gadé y Alfredo Mayo; “El Pisito” de Marco Ferreri, en 1959 junto a Mary Carrillo, en la que se mostraba la dificultad de la época en encontrar una vivienda; “El cochecito” de Ferreri en 1960 junto al gran José Isbert que hará lo que sea por tener un cochecito, la obra maestra “Plácido” de Berlanga en 1961; siente a un pobre a su mesa en Navidad, junto a Cassen y Alexandre; la muy recordada “Tres de la cruz roja” de 1961, de Fernando Palacios, junto a Tony Leblanc y Manolo Gómez Bur, donde unos amigos entran en la club roja para poder ir a ver los partidos de fútbol; su inolvidable papel de Fernando Galindo en “Atraco a las tres” en 1962, de José María Forqué, junto a Cassen, Alexandre y Gracita Morales, donde los empleados de un banco deciden atracarlo pero otros ladrones más experimentados, tienen la misma idea:

Uno de los papeles por el que será más recordado, como el padrino de “La gran familia” de Fernando Palacios, en el mismo 1962, otra vez junto a Closas e Isbert y Amparo Soler Leal. (La escena siguiente pertenece a “La familia y uno más” de 1965)


Fueron unos años en los que López Vázquez no paraba de trabajar, se hacía mucho cine y poco a poco su cara se hizo indispensable en las producciones que se iban haciendo. Su presencia en “El verdugo” de García Berlanga en 1963 marca un colofón a esos sus primeros años de carrera, endiablada carrera de 8 a 10 películas por año, que compaginaba en las mejores compañías de teatro.

Pero los mejores papeles de José Luis López Vázquez estaban por llegar. Su rostro era ya bien conocido pero le faltaba protagonismo, acompañaba muy bien a las figuras como eterno secundario pero estaba destinado a algo más. Algunas de sus compañías fueron cambiando y mediados los 60 y en los 70, le veríamos a menudo con una de sus parejas más conocidas, Gracita Morales y relacionado con los hermanos Ozores.

Así, uno de sus primeros protagonistas es con José María Forqué, cuando se encuentra “Un millón en la basura”. Sumidos en la pobreza, a punto de ser desahuciados, un millón caído del cielo es una tentación muy difícil de aguantar. Las películas de esta época traían consigo la enseñanza moral, corría el año 1967 y los pobres eran pobres pero honrados. Ese mismo año, “Peppermint Frappé” de Carlos Saura, junto a Geraldine Chaplin y guión de Azcona, presente en muchos de los éxitos de López Vázquez, Berlanga y demás. Saura ganó el oso de plata en Berlín y el actor, empezaba a ser reconocido internacionalmente.

Durante esa época alternó papeles más dramáticos con otros muchos cómicos en producciones baratas (como por ejemplo, “El turismo es un gran invento” “Operación Mata-Hari”) y de rápido consumo interno, junto a actores como Paco Martínez Soria y los ya nombrados Ozores y Morales.

Fue Carlos Saura el que supo ver el lado más dramático de López Vázquez durante esos años. Así, después de un primer éxito juntos, llegaría el segundo, “El jardín de las delicias” en donde interpreta a un millonario que tras un accidente de coche, pierde la memoria y no recuerda los números de cuentas bancarias. Todos, desde su padre a su mujer e hijos, tratarán de hacerle recordar. Era 1970 y al año siguiente, José Luis López Vázquez gana el premio al mejor actor en el festival de cine de Chicago por su papel protagonista en “El bosque del lobo” de Pedro Olea.
En 1972 el actor se arriesga con una película de Jaime de Armiñán, “Mi querida señorita” en la que interpreta dos papeles, el de Adela y Juan Castro. A los 43 años, Adela descubre que en realidad es un hombre.

Un papel arriesgado que llevó a España a la nominación al Óscar y a López Vázquez a otro premio en Chicago. Buñuel arrebató a de Armiñán el premio con “El discreto encanto de la burguesía” pero en EEUU seguían viendo al actor madrileño.
Antonio Mercero le eligió para “La Cabina”, una surrealista producción en la que López Vázquez borda el papel de un hombre que se queda atrapado dentro de una cabina de teléfonos. La película recibió un Emy y el reconocimiento internacional de Mercero y el actor.
Fruto de ello, es su participación en 1972 en una película de George Cukor, “Travels with my aunt” y de ahí en adelante, una carrera cinematográfica marcada por el éxito y papeles importantes:
“La escopeta Nacional” en 1978, “Mamá cumple 100 años” en 1979, “La verdad sobre el caso Savolta” en 1980, “Patrimonio Nacional” en 1981, “La colmena” en 1982, “Akelarre” en 1984, “La corte del faraón” en 1985, “Mi general” en 1987, “Moros y cristianos” en 1987, “El maestro de esgrima” en 1992, “El largo invierno” en 1992, “Memorias del ángel caído” en 1997 y su última película, hace apenas dos años, “¿Y tú quién eres?” en 2007.

Supo además vivir el boom de la televisión, la llegada de las cadenas privadas le dio la posibilidad de trabajar más aún en producciones españolas como “Los ladrones van a la oficina”, “Hostal Royal Manzanares”, “Periodistas”, “Paraíso”, “Cuéntame”, “Hospital Central” y “Los Serrano” entre otras muchas.

Muchos trabajos y muchas participaciones en películas, hasta 259 papeles, lo que nos da cuenta del importante legado que José Luis López Vázquez deja.

A lo largo de su vida, los éxitos le llevaron a conseguir algunos premios de mérito. A los ya mencionados, cabe añadir la medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes en 2001 y en 1985, la medalla de Oro al Mérito en el Trabajo, en 1997, el Premio Nacional de Teatro en 2002 y el Goya Honorífico en 2004, día en el que recibió el aplauso de todos sus compañeros.

El actor estuvo casado cuatro veces, con Ana María Ventura, Catherine Magerus, con la que tuvo dos hijos, Flor Aguilar, con la que tuvo otras dos hijas y actualmente estaba casado con Carmen de la Maza.
Si algo caracterizaba el carácter de José Luis López Vázquez era su legendaria tacañería, motivada a buen seguro por una guerra y una postguerra atroces en las que el actor pasó muchas necesidades y quizás en ver a muchos de sus compañeros llegar al final de sus vidas sumidos en la miseria. Se cuenta que hasta no hace mucho viajaba en autobús y que atesoró una gran fortuna que ahora disfrutarán sus herederos. De su fortuna económica solo ellos disfrutarán pero del otro legado, el artístico, disfrutaremos todos para siempre.

Descanse en paz, José Luis López Vázquez, el último de los grandes.

Claudio

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